¿Qué pasa con la vivienda cuando hay un divorcio?

Aunque durante el año en el que la pandemia ha golpeado con más fuerza han descendido los divorcios, no hay que dejarse llevar por espejismos. La realidad no es que las relaciones se hayan afianzado más o haya más amor en el aire. La realidad es que, en muchos casos, las separaciones eran totalmente inviables por la incertidumbre tanto laboral como económica que inundaba a todo el país. Las personas tenían miedo de separarse y/o divorciarse por no saber si podrían gozar de una vida equilibrada en lo económico.

Pero la pandemia se ha ido disipando y los casos de divorcios han ido en aumento. Algo que, por lo general, suele tener de por medio propiedades compartidas en el mejor de los casos e implica a más familiares en el peor de los casos. Sea como fuere, cuando hay una vivienda de por medio, suele ser un problema. Cuando hay un divorcio, y teniendo en cuenta que un inmueble suele llevarse en torno al 50% de los ingresos, ¿cómo se afronta esto sin un fuerte empobrecimiento?

Viviendas y divorcio: las respuestas a las preguntas clave

Hay muchas cuestiones a tener en cuenta, aunque es importante dar contexto. El precio de la vivienda en 2021 y 2022 es uno de los más altos en años. Sea en alquiler o en propiedad, siendo este último caso el más problemático en las separaciones, hablamos de algo que, como mencionábamos antes, suele requerir en torno a la mitad de los ingresos que se aportan a la casa. Cuando hay una separación, es un gran problema, ya que se pierde poder adquisitivo, pero hay que seguir pagando la vivienda.

En estas situaciones, cabe destacar que lo primero y más importante es ponerse en manos de profesionales, Abogados de divorcio especializados en separaciones y familia. Contar con su asesoramiento es indispensable para saber cómo proceder de la mejor forma posible en todo momento, determinar el acuerdo a llegar entre ambas partes que van a separarse y, por supuesto, repartir responsbilidades en lo que respecta a las propiedades compartidas. En efecto, esto también implica a la casa/piso en la que la pareja viviera junta y que había comprado.

El conocimiento de todas las variables implicadas en los divorcios y las consecuencias de los mismos es esencial, porque los integrantes de muchos matrimonios pueden quedar en riesgo de exclusión social tras una separación. Los costes derivados de la misma, sobre todo el tener que pagar dos viviendas en lugar de una (la anterior, compartida, y la actual, una vez separados), a veces se vuelven completamente insostenibles. Y más en los tiempos que corren.

Pero, ¿quién de las dos personas divorciadas tiene derecho a quedarse en casa y cuál de las dos tiene que pagarla? Son las preguntas clave, las que vamos a responder aquí para que no haya margen alguno de duda.

Separación con casa

Quién se queda en la vivienda

¿Puedo echar a mi pareja de casa? Lo cierto es que no es posible echar por la fuerza a la pareja, sea marido o mujer. Todo debe ser con arreglo a lo que dicte la Ley ya que, si no se hace de esa forma, puede estar cometiéndose un acto delictivo que conlleve a ciertas responsabilidades penales. Para eso está el artículo 96 del Código Civil, responsable de determinar qué sucede con la vivienda familiar (aquella usada como domicilio habitual durante el matrimonio o la pareja) en caso de divorcio.

Quién se queda en la vivienda es algo que depende de si hay o no hay hijos. En caso de haberlos y de ser menores de edad, el uso de la vivienda familiar quedará determinado por el tipo de custodia que haya de los hijos y la titularidad de la vivienda. ¿Pertenece a ambos progenitores? Si la custodia es monoparental, será quien se quede con ellos el que viva en la vivienda. Si es compartida, los hijos permanecerán en la vivienda familiar y los progenitores se alternarán.

Si la vivienda familiar es de uno de los dos, la titularidad quedará para el progenitor que tenga peores condiciones económicas o no pueda vivir en otro domicilio adecuado. Por otra parte, si no hay hijos, es el cónyuge más necesitado de protección el que puede vivir en ella, aunque sea propiedad del otro o compartida por ambos. Algo que se aplica también en caso de que los hijos sean mayores de edad y no dependientes.

Quién paga la vivienda

Los gastos de la vivienda se reparten tras el divorcio. Algunos los debe asumir el cónyuge que va a habitar en ella, pero otros van directamente al titular de la misma, independientemente de si vive o no en ella. Por lo general, es quien habita quien debe abonar los gastos de suministros como luz, agua o teléfono y las reparaciones derivadas del uso cotidiano deben correr a cargo del cónyuge que tiene uso y disfrute del inmueble. Por otro lado, los gastos de comunidad, las obras extraordinarias y el seguro de vivienda corresponden única y exclusivamente al titular. El IBI va a la persona que ostente la titularidad de dicho derecho.

No obstante, todos estos gastos y cualquier otro que pueda corresponder a la vivienda, como por ejemplo el préstamo hipotecario, debe recaer siempre sobre aquella o aquellas personas que los firmaran y sean titulares. Por otro lado, cabe mencionar que todo esto puede estar sujeto a las condiciones pactadas a la hora de firmar el divorcio, algo que se consigue tras llegar a un acuerdo entre las partes implicadas bajo la supervisión de un especialista en derecho.

Un divorcio siempre es un trámite complicado para todas las personas implicadas, pero la parte legal puede ser sencilla y llevadera si se recurre a las personas adecuadas. De nuevo, insistimos en la importancia de acudir a abogados de divorcios y familias. Son profesionales especializados y totalmente aptos para llegar al mejor acuerdo para toda la familia, para que todos salgan lo más satisfechos posibles y con las mejores condiciones. Sobre todo, cuando hay hijos implicados.

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